julio 19, 2008

El Regreso (o al final de este viaje)

Después de algunos meses de necesaria ausencia, vuelvo con no pocas noticias sobre el entorno, el contexto y lo irreal. Ah, claro, también sobre el porvenir de ese célebre personaje; autóctono, transgresor, quizás único: el Cardenal.

Estos dos meses me convencieron de cosas tan cursis y ciertas como "is love lacking leaders? or are leaders lacking love?"[Thx Whitie!] o tan conflictivas como la falta de lealtad, de coherencia y de valor que parece abundar en todos y cada uno de los círculos sociales con los que he tenido la fortuna (sí, sarcasmo, o no?) de tener contacto. Claro, hay contadas excepciones, que por motivos del witness protection program no deletrearé. Pero al final, o por lo menos a estas alturas, me queda claro que el viejo brujo aquél (que de aprendiz ya no tiene nada, y a quien la emancipación ya le queda corta, trámite barato) pudo verlo hace más de 30 años, escribirlo, cantarlo, predicarlo, gritarlo y nada más no le hacemos el caso que tendríamos que. Al final del viaje [...] quedamos los que puedan sonreír, en medio de la muerte, en plena luz. En plena luz.

Al final de este viaje en la vida quedarán nuestros cuerpos hinchados de ir a la muerte, al odio, al borde del mar.
Al final de este viaje en la vida quedará nuestro rastro invitando a vivir. Por lo menos por eso es que estoy aquí.
Somos prehistoria que tendrá el futuro, somos los anales remotos del hombre.
Estos años son el pasado del cielo; estos años son cierta agilidad con que el sol te dibuja en el porvenir, son la verdad o el fin, son Dios.
Quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte, en plena luz.
Al final de este viaje en la vida quedará una cura de tiempo y amor, una gasa que envuelva un viejo dolor.
Al final de este viaje en la vida quedarán nuestros cuerpos tendidos al sol como sábanas blancas después del amor.
Al final del viaje está el horizonte, al final del viaje partiremos de nuevo, al final del viaje comienza un camino, otro buen camino que seguir descalzos contando la arena.
Al final del viaje estamos tú y yo intactos.
Quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte, en plena luz.

-SR-

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