agosto 05, 2008

Cadáver Exquisito

El ritual más antiguo, más secreto y más fugaz. El único. El original y eterno. La primera y última puerta a la emancipación, al miedo, a la gloria y a la luz. Sin más preocupaciones ni rezagos ni limitaciones ni temporalidades ni distancias ni silencios ni cobardías ni mentiras. Ni siquiera la vida misma. Prohibido prohibir.

La Serpiente vuelve a reunirse después de siglos, milenios, qué va, eras de ausencia; después de haber agonizado, de haber sido violentada y exprimida en vida y en alma casi hasta el olvido, y peor aún, hasta la nada. Este es el himno que se escuchó por vez primera en aquél oscuro paraje, en donde el fin lo determinó el final de una vela y el inicio de la otra. Eramos cuatro. Sólo cuatro, lo seguimos siendo. Y así será. Esto es la Serpiente y esto es el Cadáver Exquisito. Es un fragmento de la imaginación y del (in)consciente de los mortales, de cada uno, embonado y homogeneizado por una especie de magia arcana, profana. Así es la Honestidad Brutal. Buscar la Piedra Filosofal en ella, en Arlt, en el mar, en lo terrible, en lo divino, en la adictiva posesión (del) amor y el odio, en pensar sin crear, en una sonrisa antes que en (toda) la verdad, en la inmovilidad, en la duda, o hasta en lo hetéreo, lo infinito. En la perfección. Pero todo es imperfecto amor. Obvio. Obra cúspide del Flaco (claro, el más grande, Fito).

Comienza el día y una luz sentimental
nos envuelve, vuelve, se va.
La fabulosa sinfonía universal
nos envuelve, vuelve, se va.
Tango, sexo, sexo y amor,
tanto tango, tanto dolor.
Mi vida gira en contradicción,
jamás conquisté mi corazón.
¿Mas dónde estaba cuando pasó lo que pasó
Hablándome al espejo solo?
Vengo de un barrio tan mezquino y criminal
quizá te queme, queme, quizá.
Vengo de un barrio siempre a punto de estallar
quizá te queme, queme, quizá.
Si de nada sirve vivir
buscás algo por qué morir.
El tiempo me ha enseñado a mirar,
a veces me ha enseñado a callar.
¿Dónde estabas cuando pasó lo que pasó
Hablándote al espejo sola?
Es tanta la tristeza y es tan ruin
que celebro la experiencia feliz.
La estupidez del mundo nunca pudo y nunca podrá
arrebatar la sensualidad.
Busco mi piedra filosofal
en Los 7 Locos, en el mar,
en el cadáver exquisito, en no tener piedad,
en la quinta esencia de la música,
Dentro mío, en el amor y el...
Odio tener que pensar,
preferiría tu sonrisa a toda la verdad,
avanzo un paso, retrocedo, y vuelvo a preguntar,
que algo cambie para no cambiar jamás.
Todo es imperfecto amor... y obvio.

-FP-