Al final de este viaje en la vida quedarán nuestros cuerpos hinchados de ir a la muerte, al odio, al fondo del mar; quedará nuestro rastro invitando a vivir, una cura de tiempo y amor, una gasa que envuelva un viejo dolor. Al final del viaje está el horizonte, partiremos de nuevo, comienza un camino, otro buen camino que seguir descalzos, contando la arena. Al final de viaje estamos tu y yo, intactos. Quedamos los que puedan sonreír, en medio de la muerte, en plena luz.
Hay veces en que uno sale triunfante y hasta glamoroso de la batalla [Victorius est]; otras en que a duras penas la libra, quizás sin mucho esfuerzo, pero eso sí, sin la gloria de la contundencia. Y también existen aquellos capítulos en donde, aunque uno se muera en la línea y sude la última caloría y se haga hasta lo inimaginable, lo impensable y lo inesperado, se va con las manos vacías, y en el mejor de los casos, con una dura lección de corazón y de vida. [Sí, hay veces que aunque te pongas, no te toca]. Y ni modo. Aunque duela, hay que aprender a no quejarse. A veces uno quisiera entender todas las palabras y los hechos, y sentir y comprender hasta el último suspiro, pero no siempre se tiene esa oportunidad. Pero sobre todo, y lo más importante y trascendente y virtuoso y maduro (y demás adjetivos coloridos que al que mandaron a la lona suele recurrir), hay que saber reírse y burlarse de uno mismo. A veces con una sonrisa pispireta basta, y siempre el humor sincero de quien sabe que no es la última batalla suele trascender y hacer que vuelva y renazca esa chispa, ese pequeño resquicio de luz que comienza la vida de nuevo.
[Queriendo escucharlo y no decirlo]
OK Perdón
Yo no quise lastimarte, solamente te dije que no. No estarás acostumbrada a sentirte rechazada, OK perdón, fue sin querer. Yo no quise caminarte, y llego el momento de correr. Hay que salvar el alma, pero con calma vas a poder. Donde lloran las gaviotas vamos juntos a llorar. No te preocupes, no se te nota que no sabes encajar. [En verdad no!] Supongo que dolió un poco si fue la primera vez, pero hay que ser fuerte contra la corriente también. Cuántas veces me dijeron que no, a mi, y sobreviví. Dame la mano y vení, que te enseño a perder. ¿Por qué? ¿por qué, te pusiste así?, la próxima vez te digo que sí. Igual somos amigos, porque para enemigos hay un montón de gente.
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