agosto 09, 2009

Ciudadanía Culichi

El pasado jueves 6 de agosto finalmente ocurrió. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el viernes 7, el acuerdo entre el Supremo Sanedrín de la Barbarie y el 5, qué digo, 6 veces H. Gobierno de la hermana y anárquica República Culichi le otorogó, por todas las de la ley (?!?!) la doble ciudadanía a Chory. En horabuena amigo, ¡felicidades! Ojo, la doble nacionalidad no siempre atiende a la multipolaridad del individuo en cuestión (que realmente es sólo bipolar, Ricardo y Chory, Chory y Ricardo, que el narcopomo lo decida, ja). Curiosa coincidencia.
[Haciendo alusión a La misma vieja familia feliz, publicado aquí mismo por estas fechas el año pasado]. En realidad estoy muy contento con la noticia. A veces intolerante, otras intolerable, pero siempre estimado (por todas las de la ley) amigo, orgullosos estamos de tu proceder. Y sí, la gente no cambiamos, sólo refinamos algunos modales. Un amorfo proceso de maduración. Sin embargo, la gran sorpresa fue la media profecía del Cardenal (caray, ¡qué tipo!). El terreno, infectado con mala hierba (en definitivo mal lugar), fue no sólo purificado. Lo que parecía un periodo de inminente tristeza, desventura, desesperanza y desasosiego fue convertido en un fértil campo de sueños. Y es aquí donde entra la premonición se quedó corta. No sólo se pudo perdonar y dejar ir, a su suerte (como lo necesitaba y sin ser pretencioso, lo merecía), sino que se tuvo la templanza suficiente para buscar, encontrar y procurar el complemento. La pura buena onda. Esperemos que la diferencia de peso (radical!) y de huso horario no fracture los delgados (pero al parecer sólidos) huesos y cimientos sobre lo que una gran catedral se planea construir. ¡Felicidades, amigo!
[Para todos los demás]: "Estás ciego al creer que podrás evitar este jardín de gente".