El 15 de septiembre suele ser una fecha divertida para todo aquél que se jacte de ser mexicano. Fuegos artificiales (sí, pólvora y tequila hacen lo suyo), pozole, verdes blancos y rojos y una especie de hinchazón del corazón que me es difícil de explicar y de entender. Siendo honestos, el "Mexicanos al grito de guerra" me pone la piel chinita, hay fibras que no sabía sensibles que se mueven al unísono de una melodía bélica que no logro memorizar. Sin embargo, hay 2 cosas importantes, para efectos de la controversia: la independencia NO debería celebrarse el 15 de septiembre, pues esta fecha sólo marca el inicio de la guerra, siendo que la "libertad" (oh terrible utopìa!!) se consuma el 27 de septiembre de 1821; la segunda, y coincidiendo con Carreño et al, me cuestiono si es que realmente hay algo que celebrar (y no sòlo este año en particular, sino en general desde el Siglo XIX). En este post me ocupo sòlo de la primera.
Sin pretender dar clases de historia, y dejando claro que este capìtulo de la historia de Mèxico no es mi consentido (ni algo siquiera cercano a eso), menciono los 4 eventos post fusilamiento (y evidente muerte) de Hidalgo (jamàs gritò "Viva Mèxico", sino "Viva la Vìrgen de Guadalupe, viva Fernando VII, muera el mal gobierno", lamentando la desilusiòn que provoque el hecho de desmentirlo como independista de hueso colorado) que considero imprescindibles de menciòn para entender esta cronologìa: la Constituciòn de Apatzingàn (precedido por los Sentimientos de la Naciòn, del Siervo de la Naciòn), el Congreso de Chilpancingo (insipirado en ideales de la Revoluciòn Francesa y de las recientmente independizadas colonias norteamericanas), el Plan de Iguala (en donde el extraño Agustìn de Iturbide se cambia de bando, en un acto un tanto difìcil de comprender en esos dìas, normal en los nuestros, y en los que se convence que la libertad de la Amèrica mexicana es el camino a su emancipaciòn, por supuesto, tipificada con el noble gentilicio y tìtulo nobiliario de Emperador) y el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, firmada por el mismo Iturbide, Juan de O'Donojù y Anastacio Bustamante, en su triuinfal entrada a la Ciudad de Mèxico el 27 de septiembre de 1821.
Si decidimos celebrar algo relacionado con la soberanìa adquirida (no estarìa mal el pasaporte comunitario en estos dìas!), que sea por una legìtima y verdadera razòn.

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