Dos querrían ser escritores; una, no quiere ser otra cosa de lo que ya es; otra, está en busca de perseguir su sueño. Ellos ya lo intentan (y con cierto éxito, lo hacen); ella, la artista, lo es hasta en el habla; ella, también, es artista de la virtud. Y las dos cuya presencia fue añorada, muestran su virtud y su deseo con una mirada, y antes siquiera de decir una palabra.
El factor común de entre todos es el deseo de intentarlo, de morir persiguiendo la causa y el sueño, no deberle ni un centavo a una culpa a la que no se le tiene miedo cuando deba enfrentársele.
Un idioma es sólo un vínculo; un objetivo es un nexo, irrompible, inquebrantable. Es un compromiso.
Lo más increíble - o bien, lo más obvio y natural - es la inclinación al arte, a la expresión. Es una conexión con ésas, las otras lenguas. Es la sensibilidad, y la empatía, y la gracia. Es la bondad de compartir.
Gracias, Galera.
noviembre 16, 2012
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