Por sugerencia de uno de los GRANDES maestros cerveceros que haya existido jamás, el Maestro Rodarte (llamado también Changlae Lama, líder espiritual de los changos tibetanos, y respondiendo al pseudónimo Changx Elyseé, quizás por la sed refinada que solía tener), quien tuvo a bien sugerirlo por eventuales coincidencias con una adolescencia un tanto ambivalente, el Cardenal leyó y completamente se identifico con "La Edad de la Punzada", de Xavier Velasco, de quien se volvió un tanto fanático tras "Diablo Guardián" y "El Materialismo Histérico".
Quien no haya tenido días difíciles entre los 14 y los 16 (los más) seguramente estaría mintiendo y merecería un sape bien dado. Las primeras borracheras (ufff!); la certeza (momentánea) de estar en el lugar incorrecto, en el momento incorrecto y por las razones equivocadas; los idilios más dulces e intensos jamás imaginados; la decisión contraria como convicción; la certeza (duradera, casi eterna) de saber que has conocido a quienes serán tus compañeros de vida, tus cómplices, la familia a la que tuviste la fortuna de elegir. Uno golpea (y se golpea con todo lo que encuentra a su paso); uno diseña, pinta, vende y destruye mitología; descubre los libros sagrados y tiembla con la lírica de los que ya no son aprendices de brujo; cree enamorarse de la persona perfecta, y besa a las otras 2 o 3 o 15 o 20 que se encuentra.
El soundtrack de los libros de Xavier parezco haberlos descubierto mucho después del referente - Iggy, Bowie. Y tengo la facilidad de crear y recrear las palabras en la cabeza. Por si fuera poco, la sola mención de Poe como escenario alterno hace del ejercicio algo casi adictivo. Si bien son pocas las historias del libro con las que hubo semblanza, son muchas con las que hay simetría. Y reí, mucho, porque algunos años después uno puede seguir con las mismas preguntas, las mismas respuestas y las mismas ganas de crear, destruir y escapar. Hasta podría uno afirmar que los años no te hacen superar esa etapa y que estaremos eternamente inmersos en ella.
Fiel a la tradición, comparto un par de citas, tal como me lo pidió el Cardenal. Así como en esa edad, México vuelve a cometer el mismo error una y otra y otra vez, sin detenerse a entender la verdadera razón para hacerlo, el tamaño del daño y la alta probabilidad de no poder remediarlo.
"Siempre sentí atracción por las historias negras. Me gusta que a los héroes les vaya mal. ¿Será por eso que una parte de mí se siente heroica y se ve en el espejo con el orgullo de un brujo en la hoguera?"
"Si reuniera en un solo dolor las punzadas de cien muelas podridas, tal vez podría ir imaginándome lo que de aquí a unos meses va a pasar. Pero esas cosas no hay quien las imagine, por eso cuando pasan nadie puede creerlas. Por ahora no sé, y eso me angustia estúpidamente, las grandes cantidades de inocencia que todavía tengo que perder. Cuando lo sepa, me enteraré también que la inocencia deja a su paso huecos que la amargura invade para hacer su nido. Será por esos días que frases de este tipo - hoy me parecen cursis, pobre de quien las diga en mi presencia - me harán llorar a solas y de repente a gritos, una vez que despierte horrorizado en mi primer infierno para adultos."
diciembre 04, 2012
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