Hace unos días, mientras transcurría una de esas floridas y folclóricas tertulias barbáricas en "La Fortaleza" (o The House Jack -Shory- Built, aquel paraje donde El Escenario recibe a quien se sienta lo suficientemente seguro para subir a él y comerse al mundo), escuché una declamación (o declaración, o pronunciamiento, igual da) que llamó poderosamente mi atención, no pudiendo dejar de pensar en ella desde entonces:
[Quoting Rose] "yo soy un ser solar". ¿Qué significa ser un ser solar? ¿es algún asunto de botánica, o bioquímica, o hasta de magnetismo, al estilo de una brújula que apunta siempre al norte, y en este caso apuntando siempre hacia el sol? (¿será que esa canción que decía algo así como Go west... life is peaceful there es la profecía más notable de la sabiduría noventera? ¿pero qué tiene el este de malo, aparte de la bruja mala de Oz? ¿como por qué habría que darle la espalda a ambos puntos cardinales dependiendo de una trayectoria más geométrica y física que emocional y metafísica?) Quizás se trate de brillar, de propiciar y recibir vida, luz y calor. Al parecer todos estamos seriamente influenciados por el astro rey en nuestro humor, ánimo y emoción. No exceptions. Debo admitir mucha confusión al pensar en esto. Una muy fuerte discusión se suscitó entre el Cardenal y sus más amados y cercanos consejeros, pues no querer admitir que el trazo y la fuerza de esta luz es lo que verdaderamente de fuerza y movimiento al mundo y a la vida es, seguramente, el mayor acto de oscurantismo que la historia puede presenciar, condenando al olvido y al vacío al incauto . Rose, querida amiga, tienes toda la razón. Aunque a algunos, como al extraño y ausente Cardenal, nos guste la niebla (oh Unamuno!), al final hay que salir a pelear, hay que salir a luchar, hay que volver a encontrar todas las cosas divinas, defender el lugar ... es un momento crucial, hay que salir al sol.

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